Morales, el moralizador

Evo Morales sonría junto al Rey de España"Vamos a normar para que no mientan, es por el bien de ustedes", les dijo a los reporteros presentes y a continuación señaló que la nueva tarea del periodista debería ser la "lucha contra el capitalismo" al que acusó de "destruir el planeta”. La afirmación, realizada a poco de reasumir la presidencia, pertenece a Evo Morales.

Para éste, el conflicto con la prensa boliviana es simple: se trata de un problema de orden moral. Básicamente, los trabajadores de la prensa independiente mienten de manera sistemática. Ya, porque responden de manera consciente a los oscuros intereses capitalistas de los dueños de los medios; ya, porque el mentir les reporta beneficios materiales, el hecho es que mienten.

Pues bien, Evo se dispone a remediar de una vez y para siempre este despropósito por el bien de la sociedad mas, también y fundamentalmente, por el bien de los mismos periodistas que así, renunciarán a este mal hábito que los envilece ¿De qué manera se realizará esta metamorfosis?  Muy simple, a través de una normativa que, a estos efectos, promulgará el gobierno evólatra.

No se conocen bien todavía en qué consisten tales normas; mas, se debe tomar como un adelanto eso de que “la nueva tarea del periodista debería ser la lucha contra el capitalismo”. De allí que ser anticapitalista es, de movida, ser periodísticamente honesto (ni hablar si, además, se es socialista del partido del Presidente).

Ahora bien, existe un inconveniente transitorio. Resultará muy difícil para un periodista “recuperado” (anticapitalista) trabajar en un medio de comunicación capitalista con un patrón capitalista. Lo cual, se arregla en forma definitiva estatizando los medios de comunicación. Este es el próximo paso. Además, como es evidente, los periodistas de los medios estatales no necesitan reeducación ni normativa especial alguna. Ellos nunca mienten, siempre coinciden con la verdad única que dice Evo Morales ¿Para qué entonces medios de prensa privados?

Esta situación, como su prevista resolución, no son nuevas en la historia latinoamericana moderna. En Cuba, por ejemplo, no existe la actividad periodística (salvo la ilegal) fuera del Estado. En Argentina, con similares argumentaciones a las de Evo, se ataca a la prensa desde el gobierno. En Venezuela, Chávez, más expeditivo, cierra canales de televisión y radios. El elegir como enemigo a la prensa libre, instigando a su sometimiento o desaparición, tiene muchos nombres. Algunos, lo celebran denominándolos: triunfos revolucionarios sobre el capitalismo. En mi opinión, el título que mejor  les cabe es el de: burdas prácticas nazis.

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