Representantes de la empresa de transporte La Veloz del Norte y del sindicato Unión Tranviarios Automotor arribaron ayer a un acuerdo conciliatorio ante la autoridad laboral nacional, que pone fin -al menos de momento- al duro contencioso que ha enfrentado a ambas partes. La semana pasada el sindicato de choferes anunció una huelga por tiempo indeterminado contra la empresa en todo el país, que derivó en enfrentamientos físicos y disturbios varios que tuvieron como escenario la terminal de ómnibus de Salta y la caseta de peaje de la empresa Aunor, en uno de los accesos a la ciudad de Salta.
Los disturbios fueron seguidos de una no menos dura batalla mediática en la que los sindicalistas denunciaron prácticas abusivas e intimidación de trabajadores por parte de propietario de la empresa, señor Marcos Levín, mientras representantes de la empresa acusaban al sindicalista Oscar Cruz de corrupción y patoterismo y achacaban a la UTA una absoluta falta de representatividad en el seno de la empresa.
Las partes habían desoído con anterioridad una convocatoria administrativa a la conciliación, por lo que el conflicto también derivó en acusaciones cruzadas sobre el fracaso de la instancia administrativa obligatoria y la ilegalidad de las medidas de conflicto.
La huelga de la UTA tuvo un dispar acatamiento en todo el territorio nacional, pues afectó a los servicios de la empresa más en el norte que en el sur del país. No obstante, los hechos más graves se produjeron en Salta, por encontrarse aquí la sede de la empresa.
El acuerdo conciliatorio se produjo a instancias del Ministerio de Trabajo de Nación cuyas gestiones consiguieron avenir a las partes sobre la mayoría de los puntos que los separaban.
Diversos medios de comunicación señalan hoy que la empresa se comprometió a "respetar el convenio colectivo" y a "pagar a los trabajadores lo que corresponde según la escala salarial vigente".
El acuerdo contemplaría además el pago de los salarios de huelguistas (tal y como si hubiesen trabajado efectivamente) y la readmisión de tres trabajadores despedidos con anterioridad a la huelga.
No han trascendido sin embargo los compromisos a los que se habría sujetado el sindicato UTA.
Portavoces de la empresa señalan que los servicios de larga distancia "se encuentran normalizados".
Tras el acuerdo, reina la incertidumbre acerca de la futura actitud de ambas partes en relación con el derecho de libertad sindical, pues durante el conflicto la UTA acusó a la empresa de forzar a sus empleados a que renuncien al sindicato, mientras que la empresa acusó a la UTA de no respetar la voluntad de sus trabajadores de desafiliarse del sindicato.