A nadie impresionamos diciendo que el Tren a las Nubes tiene 'audio y vídeo'

Felices viajerosLa publicidad oficial del Tren a las Nubes -el principal atractivo turístico salteño a nivel mundial- deja mucho que desear.

Nos referimos tanto a la publicidad que realiza la empresa concesionaria del servicio como a la que es propalada desde el Ministerio de Turismo del gobierno de Salta.

Una cosa es ensalzar las bondades y bellezas del trayecto, así como la prodigiosa ingeniería del trazado ferrovial, y otra cosa bien distinta es referirse a las bondades del tren.

Tal y como están las cosas, no parece del todo mal transmitir al mundo que el famoso tren salteño atraviesa "29 puentes, 21 túneles, 13 viaductos, 2 rulos y 2 zigzags". Pero esta enumeración ya se enseña hasta en las escuelas.

Pero las circunstancias actuales aconsejan publicitar también que los puentes, túneles, viaductos y rulos se encuentran en óptimo estado de seguridad y transitabilidad, que no hay cerros 'flanes' como dijo el Intendente de Campo Quijano, que los viaductos están -como suele decirse- "firmes como tornillo i' puente",  y que las contingencias que pueden afectar a la salud o al bienestar de los viajeros están perfectamente previstas y cubiertas.

De poco vale decir a los turistas potenciales que el tren posee "coche comedor y bar". Es mucho más interesante decirles cuántos caballos de fuerza tiene la máquina que tira de los vagones, qué tal anda de frenos y cuántos sistemas redundantes de tracción posee.

Muchos visitantes prefieren conocer qué tan seguro será su viaje "a las nubes" a saber cuántos tamales o cuántos gaznates podrán comerse a bordo del tren.

Por último, es lamentable -se puede decir que hasta tercermundista- publicitar el atractivo de tan famoso tren diciendo que sus vagones cuentan con "audio y vídeo".

Hasta el más modesto de los trenes de Europa tiene algún sistema electrónico de reproducción de sonido, aunque más no sea para avisar del cerrado de las puertas o para indicar las paradas. El audio no es ningún atractivo que sea digno de ser remarcado.

Hoy en día hasta las bicicletas pueden llevar vídeo, como desde hace años lo llevan los ómnibus de media y larga distancia. De modo que no hacemos ningún favor a la imagen pública del Tren publicitando que hay pantallas en los vagones, sin decir qué tipo de servicios de valor añadido o qué utilidad proporcionan esas pantallas al viajero.

Luego, hubiera sido suficiente decir que el tren cuenta con vídeo a bordo, pues un vídeo mudo (sin audio) dejaría al desnudo nuestro preocupante atraso tecnológico.

Sería ilusionante saber en algún momento que el Tren dispone de conexión inalámbrica a Internet y cobertura de telefonía móvil en todo el trayecto, incluidos los 21 túneles. Pero por el momento, parece que debemos conformarnos con disfrutar a bordo de una película amarillenta de Palito Ortega, mientras viajamos a 4.000 metros, aislados del mundo, como si nos hubiéramos metido en el túnel del tiempo.