La Asociación de Vecinos de los ríos Castellanos y Lesser acordó ayer iniciar acciones contra el emprendimiento inmobiliario de gran envergadura que se lleva adelante en el área de influencia del río Castellanos colindando con un convento religioso. Los objetivos de tales acciones son proteger el equilibrio medioambiental e impedir daños a los vecinos. Los promotores del nuevo loteo, con el concurso de poderosas maquinarias, han comenzado a talar árboles añosos, desplazar rocas, devastar cerros y modificar la configuración de decenas de hectáreas.
Están haciéndolo sin contar con los permisos que exigen las ordenanzas municipales y la legislación de bosques, y sin haber presentado siquiera el preceptivo Informe de Impacto Ambiental.
Hasta aquí, todo se ha hecho con gran sigilo y a espaldas de la Municipalidad de San Lorenzo, de la Dirección General de Inmuebles, de la Secretaría de Recursos Hídricos y del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia. Sin embargo, este Ministerio ordenó y concretó el pasado viernes una inspección ocular a la zona afectada por las obras, y se espera la adopción de las urgentes medidas precautorias.
Además de los severos daños al medioambiente, la tala de árboles y los movimientos de tierra están creando peligros ciertos a los vecinos que viven aguas abajo, en una zona propensa a las crecientes y riadas.
El futuro club de campo, enclavado en medio de las Yungas, un área que goza de la protección de normas nacionales e internacionales, dificultará grandemente la circulación de vehículos a lo largo de un camino vecinal que carece de las dimensiones necesarias.
Por otra parte, el emprendimiento afectará el suministro de agua para fines domésticos, agravando la situación de los vecinos que se ubican en las adyacencias del río Castellanos; un curso de agua que viene siendo depredado y sometido a tomas y abusos que la Administración Pública no controla.